El promedio de duración de plano es brújula, no cadena. Usado conscientemente, permite calibrar energía, densidad de información y fatiga. Te mostraré cómo crear curvas de variación, cuándo romper la media para sorprender, y cómo presentarlo en hojas de montaje que inviten conversación precisa.
Pensar el montaje como métrica musical ayuda a ubicar acentos, síncopas y pausas reveladoras. Entre dos frases de un actor puede caber un mundo si el silencio respira. Practicaremos recortes que hagan espacio al subtexto sin perder impulso, abriendo puertas a interpretaciones más ricas.
Antes de cortar, dibuja mapas de pulsos, puntos de giro y respiraciones. Convertir la intuición en grafos compartibles une equipo y dirección. Te propongo plantillas simples para preparar persecuciones, discusiones y revelaciones, más ejercicios cronometrados que afilan reflejos y fomentan conversación productiva con sonido y fotografía.
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